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domingo, 2 de abril de 2017

De sueños y cumpleaños

Hallo!

Hace unos días (precisamente dos semanas) Eduardo vino a verme al pueblo donde estoy trabajando. Él ya les ha contado vagamante la situación: Realicé lo impensable al dejar la ciudad por un pueblo minero en otro estado con el fin de encontrar un ingreso más estable, pensando en los planes a futuro que tenemos y algunos proyectos personales, como comprar un auto.

En fin, esta visita de él coincidió con su cumpleaños y muy a pesar de que un pueblo en el desierto de Coahuila puede resultar bastante aburrido o que esos días me correspondió trabajar de noche, me di a la tarea de hacer algo especial por mi marido en una fecha tan simbólica.

Tranquilos... Es un incendio controlado.

Omitan la evidente cara de sueño.

Un pastel de chocolate, muchos detalles creativos, un gran regalo surtido de cumpleaños, un poquito de alcohol de por medio y una tarde de películas alternada por profundas siestas. Para muchos tal vez suene a un concepto aburrido, pero para Eduardo y para mi no importa lo que podamos o dejemos de hacer, mientras valoremos cada segundo de compañía mutua. Esta es la primera vez donde coincidimos para celebrar el nacimiento de alguno de los dos estando juntos. Y debo decir que fue algo perfecto...

Durante el transcurso de la semana siguiente, empezamos a aterrizar un poco en los planes que tenemos a futuro; por lo general evitamos el tema al no llegar a alguna parte o conclusiones favorables, pero logramos ponernos de acuerdo en algo: Este año entraremos en protocolo de revisión con nuestros respectivos médicos para que el próximo año, sin importar lo que pase, arranquemos con el plan de tener nuestra familia; de vivir juntos y convertirnos en padres como desde novios lo hemos anhelado.

Por lo pronto, a preparar el camino porque soñar también cuesta...

Auf wiedersehen!

martes, 22 de noviembre de 2016

Cumpliendo una promesa

Desde aquella época en la que nos comenzamos a conocer, Ludym me hizo saber que si de verdad quería volverla loca con un detalle, yo podía sorprenderla con un disco de Rammstein, algo relacionado con los Sims, chocolates, o un ramo de alcatraces blancos.
Hasta la fecha he podido darle todos esos detalles salvo por un arreglo floral de ese tipo, pues con el tiempo me dí cuenta de que era difícil hallar una floristería que manejara alcatraces, y ni se diga una que pudiera brindarme un ramo a precio accesible: ¡carajo!, aún recuerdo la frustración enorme que me llevé al no poder conseguir uno para mi pedida de matrimonio, que pudiera ir en juego con el anillo de compromiso que le mandé hacer inspirado en la misma flor...peor aún cuando para el día de nuestra boda todos los negocios de decoración nos miraban con rareza al solicitar semejante especimen exótico por encima de algo más accesible como rosas, nardos, lirios y gladiolas.

El tema lo había dejado atrás por completo hasta que un día, saliendo de una de las clínicas de la ciudad me topé con un señor que estaba sentado en la acera con un cajón lleno de flores, semillas y bulbos, todos muy coloridos y de formas llamativas. Al principio lo ví como una mera novedad y no me había detenido a hacer mayores averiguaciones con respecto al producto que vendía, sin embargo al percatarme que su puesto de venta no era tan casual, y que de hecho ya llevaba tiempo frecuentando el mismo sitio, un día me tomé mi tiempo y le pregunté sobre las flores que llevaba consigo. Grata fue mi sorpresa de darme cuenta que entre las que tenía, se encontraban también los dichosos alcatraces en colores blanco, naranja, rojo y amarillo para mi beneplácito y a $30 cada bulbo o retoño...pero con el detalle de que los blancos solamente estaban disponibles en forma de brotes ya crecidos (lo cual implicaba que debía tener cuidado extra en su transporte y cuidado). Así, hice mi inversión y compré alcatraces de todos los colores que disponía en sus distintos estados previos al florecimiento, sin tener una puta idea de cómo cuidar correctamente una flor de sombra.

A dos semanas de iniciada esta misión personal de cultivarle las flores prometidas a mi esposa, todo parece estar bien pese a que los tallos de los blancos han tenido fracturas ocasionales a razón de su propio peso (por eso ya hasta los tuve qué ferulizar), y en los últimos dos días los bulbos multicolores apenas han comenzado a echar sus brotes por encima de la tierra de la maceta de mármol, muy a pesar de la profundidad de 10 cms a la que los enterré y el clima frío que azota la región norte.

Tal vez es pronto para ser optimista, pero dedicarle una parte de mi tiempo a las flores de mi mujer me da mucha satisfacción, y quiero creer que lograré el objetivo de obsequiarle una maceta con flores de tallo firme, resistente y pétalos exuberantes para antes del tiempo de que por fin compartamos un mismo techo el resto de nuestras vidas.