domingo, 2 de abril de 2017

De sueños y cumpleaños

Hallo!

Hace unos días (precisamente dos semanas) Eduardo vino a verme al pueblo donde estoy trabajando. Él ya les ha contado vagamante la situación: Realicé lo impensable al dejar la ciudad por un pueblo minero en otro estado con el fin de encontrar un ingreso más estable, pensando en los planes a futuro que tenemos y algunos proyectos personales, como comprar un auto.

En fin, esta visita de él coincidió con su cumpleaños y muy a pesar de que un pueblo en el desierto de Coahuila puede resultar bastante aburrido o que esos días me correspondió trabajar de noche, me di a la tarea de hacer algo especial por mi marido en una fecha tan simbólica.

Tranquilos... Es un incendio controlado.

Omitan la evidente cara de sueño.

Un pastel de chocolate, muchos detalles creativos, un gran regalo surtido de cumpleaños, un poquito de alcohol de por medio y una tarde de películas alternada por profundas siestas. Para muchos tal vez suene a un concepto aburrido, pero para Eduardo y para mi no importa lo que podamos o dejemos de hacer, mientras valoremos cada segundo de compañía mutua. Esta es la primera vez donde coincidimos para celebrar el nacimiento de alguno de los dos estando juntos. Y debo decir que fue algo perfecto...

Durante el transcurso de la semana siguiente, empezamos a aterrizar un poco en los planes que tenemos a futuro; por lo general evitamos el tema al no llegar a alguna parte o conclusiones favorables, pero logramos ponernos de acuerdo en algo: Este año entraremos en protocolo de revisión con nuestros respectivos médicos para que el próximo año, sin importar lo que pase, arranquemos con el plan de tener nuestra familia; de vivir juntos y convertirnos en padres como desde novios lo hemos anhelado.

Por lo pronto, a preparar el camino porque soñar también cuesta...

Auf wiedersehen!

lunes, 30 de enero de 2017

No olvides forrar tus maletas en bolsas negras de plástico

En unas horas, mi Ludym partirá de su ciudad natal a un pueblo retirado de su Estado vecino en busca de mejores oportunidades, crecimiento personal, y un ambiente nuevo teóricamente libre de malas vibras.

Como colega de profesión me complace verla aventurarse, pero como esposo no dejo de pensar en su seguridad, en las limitaciones de medios de comunicación, y por supuesto que en lo amargas que podrían volverse las noches en las que uno de los dos, o ambos, resintamos con más pesar la distancia que nos sigue separando físicamente.

Pero muy a pesar de mi preocupación, también me siento emocionado: es probable que terminando mis compromisos de postgrado, en un año yo termine mudándome al mismo pueblo o a un sitio próximo como médico institucional. No solamente por fin haremos realidad el sueño anhelado de volvernos inseparables, sino que además echaremos a andar nuestros planes de hacernos papás, armar una casa en un poblado de atmósfera limpia, y hacerle a nuestra gata un túnel de cajas de cartón.


No estoy seguro quién de los dos está más nervioso en estos momentos...pero estoy muy feliz por el logro de mi mujer. Y pase lo que pase en ésta nueva empresa, yo siempre seré su apoyo y su fuerza adicional.